Los Pillos habla sobre la reedición de Viajar lejos, su obra maestra de post punk argentino

Fernando Guerrico

“El disco se grabó en cinco días, de doce de la noche a cinco de la mañana”. Casi entre risas y 35 años después, Martín Aloé recupera fragmentos de fílmico mental en una charla de andén. No hay chicos en vagones dormidos de la estación del tren, como describe la letra de “La luna en la carretera”. El panorama aparece más bien despejado mientras el bajista de Los Pillos acota que los cuatro músicos tenían que ir a trabajar luego de cada sesión. “A las siete, ocho de la mañana: [Alejandro] Fiori en el banco, Pablo [Esau] en la fábrica, Adrián [Yanzón] y yo éramos cadetes. Salíamos a avenida Garay [la vieja sede de los estudios Moebio quedaba en Solís 1769 entre Garay y Brasil, a cinco cuadras de Plaza Constitución] y veíamos Buenos Aires: todo neblina. Faltaba Pichuco tocando el bandoneón”.

Aquellas madrugadas transcurrieron entre el miércoles 6 y el domingo 10 de agosto de 1986, y la noche está expuesta en los surcos de un disco mitológico que hoy reeditan los propios músicos. Un grupo con estatus de leyenda, dos palabras que fueron debut, despedida y presagio: Viajar lejos.

De carácter casi fundacional para la escena dark que tuvo en Fricción y Don Cornelio a sus exponentes más (entre comillas) populares, el álbum de Los Pillos se publica por primera vez desde su aparición en 1987 en el formato original: disco de vinilo. Hace poco más de un lustro, Adrián Yanzón y Martín Aloé decidieron rescatar la historia completa de una banda que duró poco pero dejó estela, cuando en 2015 compilaron buena parte de sus grabaciones en un álbum doble al que titularon Antología 1985/1988. Aquello era en verdad el mismísimo Viajar lejos con el agregado de un demo al que el tiempo había vuelto malentendido.

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