Julián Desbats habla sobre Junglo: «Necesitaba dejar de cantar sobre mí y el amor»

Fernando Guerrico

Un jaguar trepado a unas ramas. Tiene los ojos mirando algo fijo fuera de cuadro. Detrás de él, una jungla explotada de vegetación donde alcanza a verse una figura centauriana sumergida en el interior de ésta. La luna y un cielo naranja saturado. Más atrás, una serpiente se desliza en una cascada que brota desde el interior de un palacio situado por encima de toda la selva tropical, como observándola desde arriba. Esta es la instantánea elegida por Julián Desbats para darle rostro a su cuarto larga duración, Junglo, una foto que sintetiza perfectamente los distintos matices y elementos que conforman su más reciente álbum.

Hasta el momento, el guitarrista y cantante de Lxs Rusxs Hijxs de Putx llevaba editado tres discos solistas: Tarado (2015), Culebrón (2017) y Verso (2021). Con estas tres obras, El Ruso cerró lo que pasó a llamar «La trilogía del amor», en la que recorre las distintas etapas de una relación. En Junglo, su cuarto álbum, el músico oriundo de Zárate deja de usar al amor y al romance como punto de partida para sus canciones y esgrime elementos de la mitología para crear universos donde habitan criaturas, seres, misterios y paisajes fantásticos.

En cuanto a lo musical y, ya como sello característico en él, Desbats elige volver a indagar en nuevos géneros, bebiendo para esta ocasión de ritmos y sonoridades vinculadas a la chicha peruana, el reggaetón y el tropicalismo brasileño. De esta manera, se aventura por un disco que se va descascarando lentamente, guiado por un ritmo narrativo que invita a una escucha pausada y profunda en los tiempos acelerados e instantáneos que predominan. El resultado no se queda solo en la intención de reinventarse, sino que logra ser una apuesta visceral que suena a vértigo y genuinidad.

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¿Cómo te sentís con el disco ahora que se lo puede escuchar como un todo luego de varios simples?
Me siento muy feliz de que la gente pueda escucharlo como un todo porque así lo pensé. Es un disco conceptual, con canciones enlazadas y, si bien funciona escucharlo separado, creo que el viaje se disfruta mejor escuchándolo entero: nueve canciones diferentes entre sí, pero que juntas se tornan casi una única canción.

Se pueden encontrar varios guiños y alusiones a la mitología y el esoterismo. ¿Cuál es tu relación con esos universos y cómo fue el proceso de hacerlo converger en tu música?
Junglo es un mundo mágico, de criaturas mitológicas que funcionan por momentos como una metáfora de la realidad mundana. Mi relación con ese mundo mágico es profunda. No concibo la realidad como una totalidad plana, en mi cabeza y en mi corazón habita ese otro mundo. Creo en otras realidades, existencias y razas fuera de la humana. Si voy a un lugar de vacaciones, por ejemplo con montañas, me imagino que en esos valles puede haber una ciudad perdida, una raza alienígena, viajeros del tiempo, entre otras visiones. Eso convive en mí desde chiquito. Soy fanático del antiguo Egipto, de la criptozoología también, de las ciencias ocultas y de sus historias y leyendas. Todo eso es parte vital del universo de Junglo. El proceso de hacerlo converger con mi música se dio por una fuerte y primaria necesidad: necesitaba en este disco dejar de cantar de mí y de mis cuestiones personales, sobre todo del amor. Ya lo hice en mis tres primeros discos, que fueron una trilogía o tratado acerca de ese sentimiento. Me había aburrido de sobremanera hablar de ese tópico. Quería explorar otra lírica, otra poesía, metáforas nuevas, y estas criaturas y estos mundos hicieron que esto fuera mas fácil y posible. Me liberaron, abrieron un mundo nuevo, me invitaron a esa otra realidad que se llama Junglo.

¿Cómo ves a Junglo en relación a tus discos anteriores?
Estoy muy contento con este disco en su totalidad. Siento que está bien terminado, que no hay una sola canción que se escape a la paleta sonora que buscaba, cada una es una pieza importante para la canción que viene. Estoy contento por la unidad conceptual conseguida y también muy feliz por el sonido del disco. Suena con peso, nítido y claro. Tiene una mezcla preciosa y unos paneos que invitan al disfrute. Además es el primer disco que mezclo solo en su totalidad. Me gusta tanto como quedó este disco que me siento drenado de canciones para el futuro. Y si bien ese vértigo de no saber qué se viene me asusta un poco, también me aliviana porque se torna un desafío para mí el no saber cuál será el color del próximo disco. Y eso se lo debo a Junglo, colmó mis expectativas. Después de una búsqueda en los otros tres discos, siento que acá la totalidad de la obra me cierra por todos los lados: desde la música, la lírica y el sonido. Siento que puedo descansar un poquito de Julián Desbats, al menos por un tiempo. Igual, ¿cómo asegurar eso, no? En este mundo desquiciado, hace bien expresarse sea mediante la música, pintura o cualquier disciplina artística que te haga bien y sea tu mejor vehículo para decir lo que sentís o imaginás. Pero me siento muy feliz con este disco nuevo, como nunca me sentí antes. Y de alguna manera un poco extraña y contradictoria, me siento tranquilo sobre todo y eso, por el contexto en el que vivimos, ya es un montón.

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En el disco hay una presencia de cumbias y elementos latinos, ¿cómo se dio esa búsqueda y qué es lo que más te interesó tomar de esos géneros para plasmarlos en el disco?
Se dio de manera completamente natural. Uno es permeable a las músicas que suenan en su tiempo. Soy alguien curioso, abierto, y tomo lo que encuentro si siento que me representa y me sirve para lo que quiero expresar. He tomado mucho de la música latina de todos los tiempos para Junglo: desde chicha peruana hasta reggaetón, tropicalismo, etcétera. Y acerca de estas músicas nuevas, me interesa tomar más que nada la cuestión de los ritmos y ciertas sonoridades. En cuanto a la lírica de estos géneros como, por ejemplo el trap, me siento un poco lejano en cuanto a lo que proponen la mayoría de estos artistas en sus letras. No me interesa cantarle a las grandes marcas, a Gucci, Nike, hablar de la guita y de mover el culo todo el tiempo, cantarle al auto, al Rolex, la cultura Miami de los labios botoxeados. Eso me parece horrible, estás haciéndole publicidad a marcas que explotan gente y le hacés creer a lxs pibxs que esa es la mayor aspiración que podés tener, lo material. Son tiempos donde importa mucho el qué dirán y la imagen que proyectamos, y donde no cultivamos nada nuestro interior. La derrota hoy está prohibida en esta cultura facilista y frívola y tan inmediata. Mostrate siempre genial, full HD, exitoso, es horrible eso. Tambien se puede perder, se puede tener lagañas y no estar todo el tiempo feliz y productivo. Nos enseñan que para ser alguien en la vida hay que tener éxito, que el éxito es ganar y ser reconocido ante la sociedad, que no se puede fracasar. Es una gran mentira: ganar no es el éxito. Según yo lo veo, el éxito es no acobardarte e intentarlo. Después hay factores que escapan de unx y te puede ir mal. ¿Y? El éxito es que no te gane el miedo e intentarlo como sea, no importa el resultado, importa que no te quedes con la duda: porque ahí es donde habitan los verdaderos fantasmas. Y creo que el arte, a mi parecer, no se divide en bueno o malo, sino en productor de inteligencia o de estupidez. Claro que no discuto el talento de estos géneros nuevos, tienen un presente y futuro enormes, es de ellxs. Hay canciones increíbles y artistas hermosos como la Rosalía -a quien admiro mucho-, TruenoWosAcru que son geniales y traen aire fresco, pero el resto sinceramente no me interesa mucho, en tanto y en cuanto sigan cantando acerca de esto que mencioné. Siento que son usadxs como títeres por el sistema, bajan un mensaje que atonta, que enfría el corazón y te hace aspirar a cosas materiales, en vez de pensar y aspirar hacia lo espiritual, hacia esa luz que te mantiene despiertx y consciente, en cierta guerrilla con unx mismo para no dormirse, para estar atento y sensible. Y esto pasó siempre y en todos los géneros musicales, pero estamos hablando del presente y esto es lo que domina la radio hoy día. Están pasando muchas cosas en el mundo, ¿no? Sobra material para aspirar a escribir líricas que te hagan preguntarte cosas y expandirte un poco el cerebro en vez de acomodarte y rodearte de trastos y frivolidades, tan estúpidas como inservibles para sobrevivir en este mundo completamente desquiciado.

En una entrevista acerca de Verso y la importancia que tiene en vos no repetirte, mencionaste que hay dos cosas que influencian en el hacer de cada disco tuyo: uno es la experiencia personal y el otro la música que estás consumiendo en ese momento. ¿Qué tramo de vida atravesaste para componer Junglo y qué momento estás atravesando ahora?
Junglo nació en un momento feliz de mi vida, artístico, de lindas y profundas amistades, armonía vincular, familiar, un amor bonito y sano. Es mi primer disco luminoso, donde predomina la luz del sol. Es un disco naranja y salvaje, donde los animales dominan la música, por decirlo de una manera metafórica. Varios artistas influenciaron este disco, pero voy a mencionar a los primordiales o al menos los que más recuerdo: El Guincho con su Pop negro, Los Destellos con su disco Constelación y Bomba Estéreo con su Elegancia tropical. Ahora estoy en otro momento, de estar más en silencio y observando de costado todo lo que está pasando, desde lo personal a lo ajeno también. Son tiempos de cambios acelerados y un poco exacerbados también, de mucha inmediatez y excitación. Entonces soy como ese jaguar de la tapa del disco, agazapado en la espesura, observándolo todo, listo para atacar o acariciar, según lo amerite el momento. Como dije: el mundo está en una, claramente. Salimos de una pandemia para entrar en una guerra. El neoliberalismo y los discursos más violentos y descarnados de la ultra derecha fascista se están apropiando de los gobiernos y de una parte de la juventud. Hay gente que cree que la palabra «libertad» la inventó Milei. Con eso digo todo.

julian desbats en vivo
Julián Desbats en Ladran Sancho, diciembre de 2017 – Foto: Julieta Briola

En un show dijiste que a veces te dan ganas de estar como John Frusciante, componiendo música y sin salir nunca de la cueva, pero cuando sentís la energía y el calor de tocar en vivo te dan ganas de salir de nuevo. Pareciera que ahora encontraste un equilibrio con esa idea. ¿Cómo te sentís respecto al vivo, el reencuentro con el público presencial y el desafío de salir a interpretar canciones que creaste en tu casa con mucha producción encima?
Me gusta mucho tocar en vivo, pero todavía no encontré ese punto justo. Es algo que todavía estoy desculando, al menos en mi lado solista. Son complejos mis discos, por lo menos los últimos dos. Grabo muchos instrumentos, entonces trasladar al vivo eso, siendo un músico completamente independiente, se me torna un poco difícil. Tendría que armar una orquesta de musicxs para salir a tocar los discos fielmente, como me gustaría que suenen. Y no es fácil eso, al menos para mí. Me saco las ganas y las ansias con mi otro proyecto Yony Linyero, donde toco con amigxs que aprecio mucho y hacemos rock and roll como Viejas Locas. Neo rolinga le digo yo al estilo: dos guitarras, batería, bajo y a buen volumen. Inmediato, desde nuestras tripas directo al corazón de la gente. En cuanto al vivo, mi corazón es linyero. En mi lado solista, ya que mencionaste a Frusciante, siento que tengo una boutique donde hago los discos que me gustan y donde no tengo límites para la ambición sonora. Amo poder entender eso y no limitarme por no saber cómo lo voy a trasladar al vivo. Me gusta nadar en aguas diferentes, me siento vivo, me hace preguntarme muchas cosas, esto de no repetirme y siempre exigirme más y más. Creo que, en sí, la vida de unx es la obra total y no un disco o una pintura. Voy por ahí desde siempre. Bowie es el norte.

Estás tocando el nuevo disco con pistas y sin banda, algo que ya estuviste experimentando con Verso. ¿Cómo es despegarse cada vez más de los instrumentos y de una banda para entrar a lo performático?
Tengo pensado para el 2023 armar una banda solista para defender la música que hago como Julián Desbats. No me gusta tocar con pistas, me siento muy solo y necesito urgentemente la complicidad de socios arriba del escenario, compartir la música y el momento. Lo colectivo, lo compartido, siempre sabe mejor.

Por último, ¿algo que quieras destacar de las canciones?
Escuchen el disco con auris, sumérjanse en esta aventura sonora, adéntrense en el Junglo donde les esperan mitología, estampidas y misterios. Van a viajarse, les espero dentro. Gracias por escuchar un disco entero en estos tiempos rápidos. ¡Valientes! En la curiosidad reside la juventud.

Escuchá Junglo en plataformas de streaming (BandcampSpotifyTidalApple Music).

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